jueves, 2 de mayo de 2013

Novedades en el frente

Tiene acaso muchos días que he tenido la inquietud nuevamente, de escribir.

Quizá porque he tenido unos libres y entonces al no haber más películas urgentes por ver, libros empolvados por leer o más música que buscar, descargar, convertir a archivos comprimidos, desempolvar y volver a descubrir, me da esa cosquilla.

En esta ocasión, más añoro escribir bajo un pseudónimo sobre música; pero también es cierto que ahora sólo me gustan las canciones con las que me siento cómodo: que están en mi memoria por algún buen recuerdo, o porque las he oído hasta el cansancio de la compañía en turno.

No es cosa fácil para algunos; hace no muchos días, mientras escuchaba una canción de The Cure a propósito del larguísimo concierto de hace unos días, en la Ciudad de México, pensé en que no es malo "entregar" canciones desde temprano en la vida, pero "más importante quién se queda con la canción al final de la historia".

Sí, cuando uno conoce nueva música, decide uno regalársela a alguien "en específico" o "especial" pues nos trae buenos recuerdos o acaso porque le tocó estar en el momento exacto, en el momento preciso. Y ¡Bam!. He caído en cuenta que a algunos regalan varias veces la misma canción sin querer, o porque han olvidado la razón previa. Algunos otros preferimos buscar una nueva canción para entregar al tiempo que vamos haciendo nuevas cosas. Y quedan los que jamás nombrarán nuevo dueño para 'esa' canción en especial.

Ninguna de las anteriores, parece una actividad conciente.

Quizá no sea tan importante para muchos.

En el proceso de volver a regalar la misma canción, influyen muchas desde ¿Qué hacías la primera vez que la regalaste? ¿Por qué se la regalaste? hasta el clásico ¡No mames, estaba bien pendejo!. Si ya han llegado a esta parte final de las explicaciones, estarán casi listos para nombrar nuevo dueño.

Tampoco existe un contrato que nos obligue a que una canción tenga un único dueño; lo que no me ha pasado aún -y espero que haya tiempo- es que dos personas distintas me regalen la misma canción. Quizá no les haya gustado "tanto la música como a ti" (sic), pero acaso es que ¿Las amistades han estado mal?

Eso quizá, lo sepa pero lo niegue.

Luego de casi 5 meses, no me podido ni sacar todas las cosas y acomodarlas en algún lugar ¿Cuándo tiempo durán las mudanzas?

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domingo, 13 de enero de 2013

Viejo llavero, nuevas llaves.

El llavero metálico es importado, tiene la bandera de otro país.

Es el principal testigo de los cambios que han ocurrido en las últimas semanas y meses. Ahora luce nuevas llaves. Que abren la misma puerta, pero será con menos frecuencia.

Decir que los cambios son buenos o malos, es menos obvio que saber que siempre ocurren. Algunos -como la vida y la muerte- son menos evidentes pero no por ello deben tener un calificativo binario.

Cuanto tuve mi primer juego de llaves, era mucho más sencillo y únicamente eran dos. Tampoco sé por qué me dieron uno si en aquellas fechas todavía había alguien en casa esperando. Supongo que tuvo que con la merma de las habilidades de mi viejita. No lo recuerdo bien; Pero estoy cierto que no tenía un llavero como tal. Era la simple argolla que te da el buen cerrajero luego de hacer una copia simple.

Una de las puertas a  abrir, ha cambiado completamente; la otra sólo de color pero la cerradura apenas cambió hace un par de semanas. Las llaves también han cambiado. El ropero de mi viejita tenía una cerradura simple y una llave de fierro. Era grande, con solo un diente que permitía cerrar o abrir sin más. Tenía tres ojuelos como mariposa, que al pasar del tiempo se había llenado de óxido que tornó negro para dar ese olor característico a las cosas viejas. Luego vinieron las de latón natural y recubiertas para que no se oxiden tan rápido.

Luego vinieron los identificadores plástificados de colores. O las llaves que tienen decoración vinílica. Están las llaves de "Duplicación restringida" cuya copia sale incluso más cara que algunas cerraduras y finalmente la de RFID todas de plástico.

Más llaves, nuevas formas, olores y colores.

¿Quién se ha quedado con la llave que abre tu mente? ¿Cuál es tu llave más vieja?